LEONY EDISSON LÓPEZ NOVAS.
La Convención Nacional de Delegados Orlando Jorge Mera, que se celebrará este 5 de julio, marca el inicio de una nueva etapa para el Partido Revolucionario Moderno (PRM). Será una oportunidad para renovar su dirigencia, fortalecer su estructura interna y preparar el camino hacia los desafíos políticos que tiene por delante.
En este proceso, es justo reconocer el trabajo realizado por José Ignacio Paliza al frente de la organización. Durante su gestión, el PRM consolidó su estructura, alcanzó el poder y logró mantenerse como la principal fuerza política del país. Su liderazgo deja una huella importante en la historia reciente del partido, por lo que puede concluir esta etapa con la frente en alto y el reconocimiento de gran parte de la militancia.
No obstante, la renovación de la dirigencia debe ir más allá de un simple relevo de nombres. El nuevo liderazgo tiene el desafío de abrir las puertas a la base del partido, escuchar a sus dirigentes comunitarios, visitar los municipios, los distritos municipales y los barrios, y mantener un contacto permanente con quienes han sostenido al PRM desde sus inicios.
La dirigencia no puede alejarse de la militancia. Un partido fuerte es aquel que mantiene una comunicación constante con sus bases, reconoce el trabajo de sus dirigentes y los hace sentir parte de las decisiones. Solo así podrá contar con una militancia motivada y comprometida con la defensa de la obra de gobierno del presidente Luis Abinader.
El PRM inicia un nuevo ciclo político. Que esta nueva etapa sirva para fortalecer la unidad, renovar el vínculo con su militancia y consolidar un partido cercano a la gente. Ese será uno de los principales retos de la nueva dirección.