LEONY EDISSON LÓPEZ NOVAS
La muerte del joven de 19 años en Herrera, presuntamente a manos de un agente policial, ha provocado indignación en toda la sociedad dominicana. Las palabras del presidente Luis Abinader, al calificar como un «animal» al responsable de este hecho, reflejan el rechazo que siente gran parte de la población ante un crimen de esta naturaleza.
Sin embargo, este caso debe servir de advertencia. Las autoridades de la Policía Nacional tienen la responsabilidad de mantenerse vigilantes para identificar y sacar de la institución a aquellos agentes que actúan al margen de la ley y que, con sus acciones, desacreditan el uniforme y ponen en peligro la vida de los ciudadanos.
La inmensa mayoría de los policías cumplen con su deber de proteger a la población, pero unos pocos que abusan de su autoridad dañan la imagen de toda la institución. Por eso, es indispensable fortalecer la supervisión, la disciplina y la rendición de cuentas para evitar que hechos tan lamentables vuelvan a repetirse.
La sociedad dominicana merece una Policía Nacional integrada por hombres y mujeres comprometidos con la ley, el respeto a los derechos humanos y el servicio a la ciudadanía. Quienes actúan con violencia injustificada no pueden tener cabida en una institución llamada a proteger, no a sembrar miedo.





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