Realidad Social

Para que sepan Todos: Cuando el PRM salga a las calles

La política dominicana conoce bien el lenguaje de las calles. Allí se ganan simpatías, se miden fuerzas y, a veces, se cometen errores que luego pasan factura. Si el Partido Revolucionario Moderno (PRM) decide salir a las calles —ya sea para movilizar a su militancia, defender su gestión o responder a la oposición— deberá hacerlo con claridad de propósito y, sobre todo, con responsabilidad democrática.

El PRM llegó al poder con un discurso de cambio, institucionalidad y ruptura con las viejas prácticas. Esa promesa no se sostiene solo desde los despachos oficiales; se valida en el contacto con la gente, en la capacidad de escuchar y en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Salir a las calles, en ese sentido, puede ser una oportunidad: acercarse a las bases, rendir cuentas, explicar decisiones impopulares y reconectar con sectores que sienten que el Estado aún les queda lejos.

Pero también hay riesgos. La movilización partidaria, cuando se confunde con exhibición de fuerza o con confrontación innecesaria, puede erosionar el clima democrático que el país necesita. El PRM gobierna; no es oposición. Su presencia en las calles debe ser pedagógica, cívica y propositiva, no reactiva ni triunfalista. Gobernar implica más escucha que consigna.

Además, el contexto importa. La ciudadanía está más exigente, menos tolerante a los discursos vacíos y más atenta a los resultados concretos: costo de la vida, servicios públicos, empleo, seguridad. Ninguna marcha, caravana o acto multitudinario sustituye políticas públicas eficaces ni una comunicación honesta. Las calles no son un fin en sí mismas; son un termómetro.

Si el PRM sale a las calles para dialogar, explicar y corregir, ganará. Si sale para imponer narrativa o descalificar al que piensa distinto, perderá capital político. La diferencia la marca el tono y la intención. En democracia, la calle es de todos; gobernar bien es saber caminarla sin olvidar que el poder es prestado y la paciencia ciudadana, limitada.

El PRM ha demostrado ser un partido democratico, con un gobierno para gente y con obras de importancia.

Iremos a las calles a defender la gestión de nuestro presidente.

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