Realidad Social

Temporada de huracanes: menos tormentas no significa menos peligro

Leony Edisson López Novas.

Este 1 de junio inicia oficialmente la temporada ciclónica en el Atlántico, un período que se extiende hasta el 30 de noviembre y que cada año mantiene en alerta a los países del Caribe, incluyendo a la República Dominicana.

Los expertos han señalado que la presencia del fenómeno El Niño podría contribuir a reducir la cantidad de huracanes en comparación con temporadas anteriores. Sin embargo, esta noticia no debe interpretarse como una invitación a bajar la guardia. La historia ha demostrado que basta un solo huracán de gran intensidad para provocar pérdidas humanas, daños materiales y graves consecuencias económicas.

El fenómeno El Niño suele generar condiciones atmosféricas que dificultan la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales en el Atlántico. Esto ocurre debido al aumento de los vientos cortantes en la atmósfera, los cuales tienden a debilitar las tormentas antes de que alcancen gran desarrollo. No obstante, la naturaleza sigue siendo impredecible y los cambios climáticos globales han alterado muchos de los patrones tradicionales.

Para la República Dominicana, el inicio de la temporada de huracanes debe ser visto como una oportunidad para la prevención y no para el miedo. Es el momento de revisar techos, limpiar cañadas, destapar drenajes, fortalecer los sistemas de emergencia y mantener informadas a las comunidades más vulnerables.

Las autoridades tienen la responsabilidad de actualizar los planes de contingencia y garantizar que los organismos de socorro cuenten con los recursos necesarios para responder ante cualquier eventualidad. De igual manera, los ciudadanos deben asumir una actitud responsable y seguir las orientaciones oficiales en caso de amenaza.

La experiencia nos ha enseñado que los mayores daños no siempre provienen de los huracanes más fuertes, sino de la falta de preparación. Inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y crecidas de ríos pueden provocar tragedias incluso con tormentas de menor intensidad.

En una nación insular como la nuestra, la cultura de la prevención debe convertirse en una práctica permanente. Aunque los pronósticos indiquen una temporada menos activa, la prudencia sigue siendo la mejor herramienta para proteger vidas y bienes.

La temporada ciclónica 2026 comienza con expectativas relativamente favorables, pero la responsabilidad colectiva exige mantener la vigilancia. Menos huracanes no significa menos riesgo. La preparación continúa siendo la principal defensa de la sociedad dominicana frente a los fenómenos atmosféricos.

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