Realidad Social

MI QUERIDA MADRE

LEONY EDISSON LÓPEZ NOVAS

Hoy se cumplen dos años desde que mi madre partió de este mundo, y aunque el tiempo avanza sin detenerse, hay ausencias que jamás aprenden a irse. La muerte podrá llevarse la presencia física de una madre, pero nunca podrá borrar el amor, las enseñanzas ni el vacío inmenso que deja en el corazón de un hijo.

Mami, sigo luchando con mi hijo, con autismo como siempre me decía, «no me deje caer.»

Tus hijos; Yudera, Jojany y Edwuin López Novas, mis hermanos que cada instante hablamos de usted y de nuestro padre, un hombre ejemplar,

Dos años después, todavía hay días en que el alma la busca en silencio; en una conversación, en un consejo, en una comida, en una simple mirada que ya no está. Porque una madre no es solamente quien da la vida: es refugio, fuerza, sacrificio y el amor más puro que puede conocer un ser humano.

Con el paso del tiempo uno aprende a convivir con el dolor, pero jamás a reemplazar esa figura que siempre estuvo ahí aun en los peores momentos. La madre es el único ser capaz de amar sin condiciones, de sufrir en silencio por sus hijos y de darlo todo sin pedir nada a cambio.

Hoy no es un día para olvidar, sino para recordar. Recordar sus palabras, sus luchas, sus sacrificios y cada gesto que dejó marcado para siempre en la familia. Porque mientras exista alguien que la piense, que la extrañe y que pronuncie su nombre con amor, ella seguirá viva en la memoria y en el corazón.

A dos años de su partida, queda claro que el tiempo puede aliviar ciertas heridas, pero nunca podrá llenar el espacio que deja una madre. Su ausencia duele, pero su amor seguirá siendo eterno.

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