Por Leony Edisson López Novas
La solicitud de licencia por dos años presentada por el alcalde de Santo Domingo Oeste, Francisco Peña, ante la Sala Capitular ha generado un amplio debate entre residentes, dirigentes comunitarios y actores políticos del municipio.
La decisión, que según se ha informado tiene como propósito realizar un viaje por diferentes países, ha despertado sorpresa y todo tipo de especulaciones. Mientras algunos ciudadanos consideran que podría tratarse de una decisión relacionada con su estado de salud, otros entienden que pudiera responder al desgaste propio de la función pública o a la dificultad de continuar al frente de las responsabilidades que exige la administración municipal.
Francisco Peña, de 75 años de edad, es una figura ampliamente conocida en la política municipal y ha ocupado importantes responsabilidades públicas durante varios períodos. Precisamente por su trayectoria, su solicitud de ausentarse durante un tiempo tan prolongado ha llamado la atención de diversos sectores.
Más allá de las especulaciones, corresponde a las autoridades municipales ofrecer información clara sobre el alcance de la licencia y la forma en que se garantizará la continuidad de la gestión en beneficio de los habitantes de Santo Domingo Oeste.
La transparencia en este tipo de decisiones fortalece la confianza ciudadana y evita que surjan rumores o interpretaciones sin fundamento. Los munícipes tienen derecho a conocer cómo continuará funcionando el gobierno local durante la ausencia de la máxima autoridad del cabildo.
Por el momento, la solicitud de licencia ha colocado a Santo Domingo Oeste en el centro de la conversación pública, mientras la ciudadanía permanece atenta a las explicaciones oficiales y a las decisiones que adopte la Sala Capitular.