Doce jurados tardaron menos de 24 horas en dar su veredicto en la Corte de Nueva York: Juan Orlando Hernández fue declarado responsable de conspirar para importar toneladas de cocaína a los Estados Unidos
Nueva York, especial.- Los jurados creyeron, de forma unánime como debía de ser según la ley estadounidense, lo que la fiscalía les dijo durante las dos semanas que duró el juicio al ex presidente de Honduras, acusado en la corte del distrito sur de Manhattan de tres cargos relacionados con el tráfico de cocaína y el uso ilegal de armas. Los jurados creyeron que Juan Orlando Hernández es culpable de haberse asociado con los narcotraficantes más peligrosos de su país, incluso con el mexicano Cartel de Sinaloa, de haber recibido millonarios sobornos de ellos, de haberlos protegido con todo el poder del Estado a cambio del dinero y, al final, de haber sido, él mismo, un capo del narcotráfico.
:quality(85)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/infobae/TZSR3X5GDIYTRLWSZZJU4UWLFU.jpg%2080w)
Te puede interesar:EEUU señaló al ex presidente Juan Orlando Hernández de crear “una superautopista de cocaína” desde Honduras
A la 1:31 p.m., hora del este, el vocero del jurado, un hombre blanco de mediana edad, contestó en nombre de sus colegas la primera pregunta de la secretaria del tribunal respecto al cargo de conspiración para la importación de cocaína a los Estados Unidos. “Culpable”, dijo el hombre. Dio la misma respuesta para los otros dos delitos, uso de armas destructivas de grueso calibre y uso de esos pertrechos en la empresa de narcotráfico.
Acto seguido el juez de la causa, Kevin Castel, agradeció a los jurados por su servicio y los despachó. Dijo Castel que leerá la sentencia el próximo 26 de junio a las once de la mañana. Luego, Juan Orlando Hernández, vestido con el saco gris oscuro, la camisa azul metálico y corbata a juego que usó durante el juicio, se retiró de la sala 26B de la corte, donde durante poco más de dos semanas ha escuchado a testigos y él mismo subió al estrado para defenderse.
Antes de retirarse acompañado de los dos alguaciles que lo han custodiado en los últimos días, acaso sabedor de que enfrenta la posibilidad de morir en una cárcel estadounidense –cadena perpetua es la sentencia máxima por el primer cargo-, Hernández volteó a la banca del público en donde estaban sentadas sus dos cuñadas, Lottie y Julia García Carías. “Soy inocente, díganselo al mundo. Los quiero mucho”, les pidió con el rostro desencajado y los ojos enrojecidos por las lágrimas.