LEONY EDISSON LÓPEZNOVAS.
En política, la percepción pública es un terreno de constante disputa. Cuando se trata de áreas tan sensibles como la salud, cualquier situación que afecte hospitales o centros asistenciales genera preocupación y, al mismo tiempo, se convierte en un tema de debate político.
Desde mi punto de vista, la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Moderno (PRM) debe mantener una estrategia de comunicación activa para responder a las críticas que recibe el Gobierno, especialmente en lo relacionado con el sistema de salud y la gestión del Servicio Nacional de Salud (SNS).
Considero que los dirigentes, legisladores, funcionarios y comunicadores identificados con el partido oficialista deben ofrecer información oportuna sobre los avances, las inversiones y las mejoras realizadas en hospitales y centros de salud. La mejor respuesta ante cualquier cuestionamiento es la transparencia, los datos verificables y la rendición de cuentas.
En una democracia es natural que la oposición fiscalice y critique las acciones del Gobierno. Sin embargo, también corresponde a quienes respaldan la gestión gubernamental comunicar los resultados que consideran positivos y responder con argumentos a los señalamientos que se formulen.
El debate político debe desarrollarse con responsabilidad, siempre priorizando el bienestar de la población y evitando que la desinformación afecte la confianza de los ciudadanos en los servicios públicos.
La salud es un tema que trasciende los intereses partidarios. Por ello, tanto el Gobierno como la oposición tienen la responsabilidad de contribuir a un debate serio, basado en hechos, evidencias y propuestas que beneficien a todos los dominicanos.