Por Leony Edisson López Novas
La convocatoria a la marcha pautada para este 7 de junio en defensa de la Loma de Santa Elena representa una expresión ciudadana que debe ser vista desde la óptica de la protección de los recursos naturales y no desde intereses políticos o partidarios.
Barahona es una provincia privilegiada por su riqueza ecológica, sus montañas, sus ríos, sus bosques y su enorme potencial para el turismo sostenible. Por esa razón, cualquier actividad que pueda poner en riesgo ese patrimonio natural debe ser objeto de análisis, vigilancia y cuestionamiento por parte de la sociedad.
La preocupación de numerosos ciudadanos sobre las operaciones de la empresa Belfond Enterprise, conocida popularmente como Berfum, surge precisamente por el temor a que la explotación minera afecte el equilibrio ambiental de la zona de Santa Elena y de otras comunidades cercanas. Los habitantes tienen el derecho de exigir información clara, transparencia y garantías de que los recursos naturales no serán sacrificados en nombre de intereses económicos.
Esta no debe ser una lucha política. La naturaleza no tiene colores partidarios. Los ríos no distinguen entre gobiernos y opositores. Los bosques no pertenecen a un partido político. El agua que consumen las familias de Barahona es un patrimonio colectivo que debe ser protegido por todos.
Por eso, la marcha debe convertirse en una manifestación cívica y pacífica en defensa del medio ambiente, donde participen ciudadanos de distintas ideologías unidos por un mismo propósito: preservar la riqueza natural de la provincia para las futuras generaciones.
Barahona necesita inversiones, empleos y desarrollo, pero también necesita sostenibilidad. El verdadero progreso no puede construirse sobre la destrucción de las montañas, la contaminación de los ríos o el deterioro de ecosistemas que tardaron siglos en formarse.
La defensa de la Loma de Santa Elena debe ser asumida como una causa ciudadana y ambiental. Más allá de cualquier interés político, lo que está en juego es el futuro ecológico de una provincia que posee uno de los patrimonios naturales más importantes de la República Dominicana.
Este 7 de junio, el llamado debe ser a la conciencia, a la participación responsable y al compromiso con la protección de nuestros recursos naturales. Porque cuando se protege el medio ambiente, se protege también la salud, el agua, la agricultura y el porvenir de todo un pueblo.
Barahona merece desarrollo, pero un desarrollo que respete la vida, la naturaleza y el derecho de las futuras generaciones a disfrutar de una provincia verde, limpia y sostenible.





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