Asunción, Paraguay.– Paraguay atraviesa una profunda crisis política y financiera luego de que el presidente Santiago Peña anunciara su renuncia al cargo, en medio del escándalo provocado por el colapso de Ueno Bank, una entidad financiera que mantenía millones de clientes y cuantiosos fondos públicos.
La decisión de Peña se produjo después de que aumentaran las presiones políticas y ciudadanas por la situación del banco, cuyos servicios fueron suspendidos tras una intervención del Banco Central paraguayo debido a problemas de solvencia.
Sin embargo, el Congreso no logró completar el proceso para aceptar su renuncia, mientras avanzaba el juicio político en su contra, dejando al mandatario en una situación institucional complicada.
Este viernes 6 de noviembre, Peña solicitó 72 horas adicionales para preparar su defensa ante el Senado, que conoce las acusaciones relacionadas con la crisis financiera.
El caso ha provocado protestas en Asunción, investigaciones de la Fiscalía y cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos depositados en la entidad bancaria.
Las autoridades paraguayas también han iniciado mecanismos para devolver parte de los ahorros congelados a los clientes afectados.
La crisis representa uno de los momentos políticos y financieros más delicados que enfrenta Paraguay en los últimos años, con consecuencias para la estabilidad institucional y la confianza en su sistema bancario.






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