Realidad Social

En San Cristóbal están sumidos en el dolor y el silencio a un día de la explosión

El silencio ha llenado de ruido las calles del centro de San Cristóbal, donde sus residentes aún están sumidos entre la conmoción y el dolor a más de un día de que una fatídica explosión en la calle Padre Ayala, arrastrara consigo la vida de más de una decena de personas.

Bajo la oscuridad de la noche del martes, los sancristobalences aguardaban cabizbajos, reflexionando en el antes y después que significó el 14 de agosto de 2023 en la historia de la provincia sureña.

“Esto es crítico, ese humo no se disipó más nunca, eso es fuerte”, narraba Rosendo Araujo, apenas unos minutos después de que el incendio se reactivara y con ella la preocupación de los moradores y la agilidad de los bomberos para intentar sofocar el incendio que, con el humo pintaba de gris el cielo.

“El día transcurría con normalidad y eso cambió todo, cambió todo el panorama (…) la verdad es que esto ya es un antes y después, aquí nada volverá a ser igual”, reflexionaba el caballero a las proximidades del parque central de la provincia, en la avenida Constitución, mientras calificaba la situación como “catastrófica”.

“Mucha tristeza y nostalgia, ahora mismo yo estoy aquí y es con temor”, era el sentir del señor Pochimi Ravelo, quien al momento del siniestro el lunes se encontraba cumpliendo su horario laboral como personal de mantenimiento en el hospital Juan Pablo Pina, donde fueron trasladadas las primeras personas heridas.

“Fue un momento de mucho caos, muchas personas heridas, era algo que uno no se estaba esperando y a pesar de que uno no trabaja en esa área tuvo que llevar las personas heridas en camilla porque el personal no daba a basto”, expresó sobre ese momento.

Como Rosendo y Pochimi, las expresiones de dolor y los rostros afligidos se multiplicaban en otras personas que, deambulaban por las calles de esa provincia o los que iban al Hospital Regional Juan Pablo Pina, en busca de información de sus relativos, aún desaparecidos.

Karina Heredia Pérez, de 28 años, es uno de los nombres que sonaba de boca de sus familiares, ya que desde el lunes se encuentra desaparecida, sin más información de que trabajaba en la fábrica de textiles Toledo, una de las afectadas con la explosión.

“No nos dicen nada, que está desaparecida y ya, no sabemos donde ella está, estamos destrozados”, fueron las palabras de Indira Pérez, quien a pesar de no ser la madre de la joven manifestó quererla como una hija.

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