El país paralizado por el coronavirus

A la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) ya la estaba costando cumplir las metas de recaudación establecidas por el gobierno cuando el nuevo coronavirus llegó al país.

En los dos primeros dos meses del año la recaudación de impuestos no había alcanzado el monto proyectado por las autoridades, luego de que se tributaran 86,108 millones de los 89,246 millones de pesos que se esperaban, un 96.5 % de la estimado.

Los datos publicados por la DGII correspondientes a enero y febrero señalan que los impuestos sobre las rentas de las personas y de las empresas y el ITBIS eran los que estaban salvando la recaudación de quedar aún más abajo de lo esperado. Entre tanto, lo recaudado en tributos sobre las propiedades, los dividendos, los vehículos, al alcohol y tarjetas de turismo se había quedado corto.

Ya en 2019 la recaudación quedó 1.5 puntos por debajo de la meta, al cubrir 98.5 % de lo que esperaba para ese año, es decir 483,075.8 millones de los 490,545 millones de pesos que se esperaban. La caída del turismo, la baja de los precios de venta de los combustibles y el retraso en la aprobación de la Ley de Transparencia y Revalorización Patrimonial fueron los factores acusados por la DGII para explicar el incumplimiento de la meta.


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La norma que permitirá transparentar los patrimonios que no habían sido declarados ya fue autorizada por el Congreso, pero los otros dos factores se mantienen, e incluso se profundizan, de cara a este año.

La caída de los precios de los combustibles se ha mantenido este año debido a la guerra de precios que iniciaron los países petroleros por la falta de acuerdo en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Mientras tanto, la crisis provocada por el COVID-19 detuvo por completo el turismo y ha obligado al gobierno, además, a cesar la mayoría de las actividades económicas en un intento por frenar la propagación del nuevo coronavirus.

La paralización casi completa de la economía incidirá en recortes de las tasas de crecimiento, caídas de ventas y márgenes de comercialización y en efectos en los flujos de caja de las empresas “que, en algunos casos, pueden derivar en debilitamientos de los indicadores de liquidez”, según indicó preliminarmente la calificadora de riesgo Feller Rate.

“La fuerte oscilación de las variables macroeconómicas y mercados puede impactar en los ingresos de diversas empresas”, advierte la calificadora en su reporte más reciente.

Mientras menos dinero ingrese a las compañías, más reducida será la recaudación de impuestos, con lo que el panorama de baja tributación se profundizará en adelante.

El gobierno no ha dicho cuál será el sacrificio fiscal que representará la paralización de la economía para frenar el avance del COVID-19, mientras intenta cubrir parcialmente los pagos de los salarios de los trabajadores más afectados con liberación especial de fondos y con préstamos de multilaterales.

La DGII, ante la circunstancia excepcional del nuevo coronavirus, aplazó la declaración del pago del Impuesto Sobre la Renta de las personas físicas (IR-1) y para los contribuyentes aco­gidos al Régimen Simplifi­cado de Tributación (RST), correspondiente al periodo fiscal 2019. El plazo inicial era este 20 de marzo, pero ahora será hasta el 30 de abril.

Adicionalmente, la autoridad tributaria otorgó una serie de beneficios de aplazamiento debido a la situación que vive el país, con lo que los resultados de la recaudación de marzo se verán muy afectados por la situación especial.

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