Cuando Luis Abinader comenzó a hacer sus pininos en política en el 2005 no pensaba que 11 años después terminaría liderando la oposición como candidato presidencial de una alianza de cinco partidos políticos.

Frente a un presidente popular que buscó la reelección, Abinader alcanzó un millón 613 mil 207 para un 34.98% de los sufragios.

El reto que tendrá el joven político es de capitalizar es caudal de votos para adueñarse de la oposición y lograr nuclearla en torno a su figura para las elecciones del 2020.

Pero nuevamente la sombra del expresidente Hipólito Mejía amenaza el camino hacia esa meta.

El exmandatario, que en principio fue un tutor político de Abinader, ahora se ha convertido en una gran roca para él en ese horizonte, pues ha salido a madrugar en busca de recuperar el espacio perdido, con un activismo mayor que el que exhibió en la precampaña interna del 2015, cuando fue vencido por Abinader que ganó con el 70.24%.

El pasado candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) logró sortear una campaña desigual en todos los sentidos, y aunque se esperaban mejores números de él, el puntaje no fue mediocre, pues fue el candidato de un partido pequeño con una nueva estructura en formación luego de una división con el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Aunque no forzaba definitivamente a una segunda vuelta, el acuerdo que se esperaba cuando ganó la candidatura y que finalmente no cuajó con el PRD y Miguel Vargas, le hizo falta para llegar al 40% histórico de voto duro que es tradicional del PRD, y ese fue uno de sus puntos débiles.

Se le criticó el hecho de que basara la mayor parte de su campaña en ataques a su adversario el presidente Danilo Medina, en lugar de crear un perfil programático y un tema con el que la gente le relacione, ya que su eslogan de campaña “La nueva cara del cambio” no logró una pegada en el electorado como “Llegó Papá” o la “La esperanza de la gente” de Mejía en el 2012 y 2000 respectivamente.

Le han aconsejado que desarrolle más su perfil, más allá del joven economista político que ataca los desmanes del endeudamiento y el presupuesto.

A su favor hay que decir que en el manejo del discurso tuvo una diferencia del cielo a la tierra con el expresidente Mejía y sus yerros de la campaña del 2012, a los que se le atribuyen gran parte de su declive final.

Abinader, en cambio, fue cuidadoso con las palabras, controlando los temas que tocaría, y manejando con tacto la bomba que le explotó con el asesinato de su candidato a senador por San Cristóbal, Mateo Aquino Febrillet, sobre todo porque las acusaciones cayeron sobre un candidato a diputado de su partido, el empresario del transporte, Blas Peralta.

Ese fue precisamente uno de sus errores que no le favoreció en su candidatura, pues las candidaturas de los sindicalistas empresarios del transporte fueron un total fracaso para él y el PRM, ante la derrota que sufrieron Juan Hubieres como candidato a senador de la provincia Santo Domingo, y Antonio Marte, como candidato a senador por Santiago Rodríguez.

El futuro inmediato de Abinader dependerá de su capacidad de encantar a los perremeístas y convencerlos de que con él es que se podría ganar en el 2020, ahora con más experiencia, aprovechando el desgaste que tendrá el PLD, luego de 16 años consecutivos en el poder.

Dentro de sus movimientos estratégicos se destaca el de traer a Rudolph Giuliani para presentar un plan contra la inseguridad y la delincuencia del país, que fue un estudio en el que salieron muchas de las debilidades que afectan el sistema de prevención, represión e investigación forense del país.

Al estudio de Giuliani se le podrían sacar muchos beneficios si no se deja como uno tema más de la campaña electoral.

La incursión y apoyo de Mejía fueron tímidos en la campaña, pues el exmandatario se limitó a aparecer en algunas caravanas y actos, pero no tuvo un discurso en el que resaltara constantemente las virtudes de Abinader y atacara al candidato adversario. Es por eso que su gente y proyecto político estuvo tímidamente integrado a la campaña, hasta que se escogió a la hija de Mejía, Carolina, como compañera de boleta de Abinader, momento en que se vio una mayor presencia de los hipolitistas en la campaña.

Mayor efecto político hubiera tenido para Abinader si Mejía hubiese aceptado la candidatura a senador por Santiago, provincia en el que se hubiera sumado más votos en todos los niveles, y se daba el mensaje de unificación total del PRM tras el poder.

Pero Mejía rechazó de plano aceptar la propuesta de Abinader, alegando que ya había hecho su aporte con Carolina.

El año en que Luis Abinader emergió como líder opositor
La evolución de un proyecto político

El proyecto político de Luis Abinader surgió basado en la estructura de su padre, José Rafael Abinader, y luego creció con gran parte de la dirigencia política que respaldó a Rafael Suberví Bonilla en sus aspiraciones presidenciales hasta el 2004, cuando fue candidato vicepresidencial del entonces presidente Hipólito Mejía. El Partido Revolucionario Moderno (PRM) es una franquicia política que surge de la modificación de la Alianza Social Dominicana (ASD), organización que ha sido propiedad de la familia Abinader. Recientemente, el expresidente Hipólito Mejía dijo que las relaciones entre ambos marchan bien, ya que siempre lo ha visto como uno “hijo”, porque ha sido compañero de estudios de sus hijos desde el colegio. También asegura que nunca le ha puesto trabas ni lo hará. Sostuvo que es normal que en los partidos políticos haya conflictos, porque ni en las familias hay unidad de criterios.

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